El pez sierra de dientes pequeños es uno de los peces marinos más amenazados del planeta. Otrora distribuido en 47 países del Atlántico cálido-templado y tropical, ha desaparecido de la mayor parte de su área de distribución histórica y en la actualidad persiste de forma fiable en apenas unos pocos países; los Estados Unidos (Florida) y Las Bahamas albergan la última población refugio [Carlson et al. 2022]. Catalogado como En Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN, este elasmobranquio es fácilmente reconocible por su largo rostro armado de dientes, o "sierra", que emplea para detectar y aturdir a sus presas. Su combinación de madurez tardía, crecimiento lento y escasa producción reproductiva lo hace acutamente vulnerable a la presión pesquera y a la pérdida de hábitat; los peces sierra en conjunto son considerados la familia de peces marinos más amenazada del mundo [Dulvy et al. 2016].
Biología e Identificación
El pez sierra de dientes pequeños, Pristis pectinata Latham, 1794, es un pez cartilaginoso de la familia Pristidae (orden Rhinopristiformes). A pesar de su cuerpo similar al de un tiburón, los peces sierra son rayas: las hendiduras branquiales se encuentran en la cara ventral del cuerpo y las aletas pectorales están ampliamente unidas a la cabeza [Carlson et al. 2022]. La especie puede alcanzar una longitud total de aproximadamente 5,5 m, con el rostro representando entre el 21 y el 30% de la longitud total [Brame et al. 2019].
El rasgo definitorio es el rostro alargado y estrecho que porta entre 20 y 32 pares de "dientes" laterales (dentículos dérmicos modificados). Estos dientes rostrales no se desprenden ni se reemplazan; si un diente se pierde por completo no vuelve a crecer, aunque los dientes con la base intacta continúan creciendo junto al animal [Brame et al. 2019]. El rostro está repleto de ampollas de Lorenzini electroreceptoras, que funcionan a la vez como antena sensorial para detectar presas enterradas o en cardúmenes y como herramienta de alimentación para acuchillar e impalar peces.
La dieta está dominada por peces teleósteos. El análisis molecular del contenido estomacal reveló que peces como los lisas constituyen la gran mayoría del ADN dietético identificable, lo que confirma a la especie como piscívora a lo largo de todas sus etapas vitales [Hancock et al. 2019]. Los estudios tróficos de juveniles en los estuarios de Florida corroboran una dieta basada en peces, con cambios ontogenéticos en el uso de las presas [Poulakis et al. 2017].
La reproducción es lecitotrófica y vivípara: las hembras producen camadas de crías bien desarrolladas; el tamaño de camada reportado es de aproximadamente 7 a 14 crías que nacen con una longitud total de 0,6 a 0,8 m [Brame et al. 2019]. La madurez tardía, los ciclos reproductivos de varios años y las camadas pequeñas generan una tasa intrínseca de crecimiento poblacional baja, razón fundamental por la cual la especie se recupera lentamente del agotamiento [Dulvy et al. 2016].
Hábitat y Distribución
Históricamente, Pristis pectinata se distribuía por todo el Atlántico tropical y cálido-templado, incluyendo el Atlántico occidental desde el sureste de los Estados Unidos, el Golfo de México, el Caribe y Brasil, y el Atlántico oriental a lo largo de África Occidental y el Mediterráneo [Carlson et al. 2022]. Se cree que esta especie ha experimentado la mayor contracción de rango de cualquier pez sierra y en la actualidad se encuentra en una pequeña fracción de su área de distribución anterior, habiéndose extirpado o quedado funcionalmente ausente en gran parte del Caribe, América del Sur y el Atlántico oriental [Dulvy et al. 2016].
Hoy en día, la única población bien documentada que aún produce crías de forma constante se encuentra en el sureste de los Estados Unidos, principalmente en la península de Florida, con registros adicionales en Las Bahamas [Carlson et al. 2022]. Dentro de Florida, los encuentros se concentran a lo largo de la costa suroeste, y el monitoreo a largo plazo continúa rastreando juveniles en sistemas estuarinos como Charlotte Harbor [Sutton et al. 2025].
La especie está fuertemente asociada a hábitats costeros someros y estuarinos. Los juveniles dependen de criaderos cálidos, poco profundos y salobres bordeados de mangles rojos, mientras que los juveniles de mayor tamaño y los adultos utilizan aguas costeras más profundas, incluyendo hábitats de arrecife y plataforma continental [Brame et al. 2019]. Las riberas con manglar y las zonas eurihalinas someras son características esenciales de los criaderos, y la pérdida o alteración de estos hábitats constituye una preocupación de conservación prioritaria [Carlson et al. 2022].
De conformidad con la política de especies sensibles de NRWL, en este artículo no se divulgan ubicaciones específicas de sitios, detalles de movimientos estacionales ni coordenadas de guaridas o nidos.
Estado de Conservación
Pristis pectinata está catalogada como En Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN, evaluada en 2022 bajo el criterio A2cd, lo que refleja una reducción poblacional inferida de más del 80% impulsada por la explotación y el deterioro del hábitat [Carlson et al. 2022]. La UICN estima que la tendencia poblacional es decreciente [Carlson et al. 2022]. Todos los peces sierra están asimismo clasificados entre las familias de peces marinos más amenazadas, con un riesgo de extinción global identificado como extremadamente alto [Dulvy et al. 2016].
A nivel internacional, el pez sierra de dientes pequeños está incluido en el Apéndice I de CITES, que prohíbe el comercio internacional comercial de la especie y sus partes, incluidos los rostros y las aletas [Carlson et al. 2022]. La especie también está protegida por la legislación nacional de varios estados de su área de distribución.
En los Estados Unidos, el segmento de población distinto (DPS, por sus siglas en inglés) fue catalogado como en peligro bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción en 2003, siendo el primer pez marino en recibir dicha protección [Brame et al. 2019]. Las estimaciones de abundancia a escala de toda el área de distribución siguen siendo difíciles debido a la rareza de la especie, pero la población estadounidense se considera la más grande que subsiste y muestra señales tentativas de estabilización tras décadas de declive, aunque los índices de abundancia de juveniles en algunos estuarios clave indican declives locales continuados [Sutton et al. 2025]. Fuera de los Estados Unidos y Las Bahamas, el estado en el antiguo rango de distribución es en gran medida de presunta extirpación o de remanentes críticamente bajos y no documentados [Dulvy et al. 2016].
Amenazas
Las principales amenazas para el pez sierra de dientes pequeños están bien documentadas y derivan de sus hábitos en aguas someras y de su rostro dentado:
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Captura incidental y enredo en artes de pesca. El rostro queda fácilmente enredado en redes de enmalle, redes de arrastre y otros artes, lo que hace que los peces sierra sean muy susceptibles a la captura accidental incluso donde no son el objetivo; esta mortalidad incidental se considera el principal motor del declive [Dulvy et al. 2016].
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Explotación histórica y continua. Los peces sierra han sido valorados por sus aletas, su carne y sus llamativos rostros (vendidos como curiosidades), generando incentivos comerciales que históricamente intensificaron su captura en todo el área de distribución [Carlson et al. 2022].
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Pérdida y degradación del hábitat. El desarrollo costero, la eliminación de manglares y la alteración del flujo estuarino degradan los hábitats someros de cría que los juveniles requieren, reduciendo la supervivencia de las clases de edad más jóvenes [Brame et al. 2019].
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Baja resiliencia biológica. La madurez tardía, la larga duración generacional y las camadas pequeñas implican que las poblaciones se recuperan lentamente, de modo que incluso una mortalidad adicional moderada puede impedir la recuperación [Dulvy et al. 2016].
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Cambios de hábitat relacionados con el clima. Las variaciones en los regímenes de temperatura y salinidad pueden alterar con el tiempo la disponibilidad de hábitats someros de cría adecuados, una preocupación emergente para una especie estrechamente ligada a condiciones estuarinas específicas [Carlson et al. 2022].
Qué Se Está Haciendo
Un conjunto coordinado de protecciones legales y acciones de recuperación apoya actualmente a la especie. En los Estados Unidos, el Servicio Nacional de Pesca Marina publicó el Plan de Recuperación del Pez Sierra de Dientes Pequeños (Pristis pectinata) en 2009, estableciendo criterios de recuperación orientados a reclasificar eventualmente el DPS estadounidense de en peligro a amenazado [NOAA Fisheries 2009]. Ese mismo año, NOAA Fisheries designó hábitat crítico para el DPS estadounidense, protegiendo extensas áreas de hábitat de cría estuarino en el suroeste de Florida [NOAA Fisheries 2009].
A nivel internacional, la inclusión de Pristis pectinata en el Apéndice I de CITES prohíbe el comercio internacional comercial y refuerza las protecciones nacionales en los estados de su rango de distribución [Carlson et al. 2022]. El Grupo de Especialistas en Tiburones de la UICN ha desarrollado una Estrategia Mundial de Conservación de Peces Sierra que prioriza la reducción de la captura incidental, la protección del hábitat y la identificación de las poblaciones refugio restantes como base para la recuperación de los peces sierra a escala mundial [Dulvy et al. 2016].
El monitoreo científico a largo plazo sustenta estos esfuerzos. Los programas estatales y académicos en Florida mantienen bases de datos de encuentros y realizan muestreos estandarizados de juveniles en estuarios clave, proporcionando los índices de abundancia utilizados para evaluar el progreso de la recuperación [Brame et al. 2019; Sutton et al. 2025]. La investigación molecular y trófica continúa esclareciendo la dieta, el uso del hábitat y la estructura poblacional, mejorando la base de evidencia para las decisiones de gestión [Hancock et al. 2019; Poulakis et al. 2017].
Cómo Pueden Ayudar los Lectores
El público en general puede contribuir de manera significativa a la ciencia y la recuperación de los peces sierra. En los Estados Unidos, los encuentros con peces sierra pueden notificarse a la Base de Datos Nacional de Encuentros con Peces Sierra (National Sawfish Encounter Database), mantenida por instituciones de investigación y organismos estatales de vida silvestre; los informes de avistamiento verificados ayudan a los científicos a trazar el mapa de las poblaciones restantes y a seguir la recuperación [Brame et al. 2019]. Al notificar un avistamiento, conviene indicar la fecha, el área general y el tamaño aproximado, y evitar manipular al animal o sacarlo del agua.
Los pescadores pueden reducir el daño aprendiendo las prácticas de liberación segura apropiadas para su región y siguiendo las orientaciones de captura y liberación de las autoridades pesqueras [NOAA Fisheries 2009]. Los consumidores pueden favorecer los productos del mar certificados bajo estándares de sostenibilidad creíbles, reduciendo la demanda de pesquerías con alta captura incidental de elasmobranquios [Dulvy et al. 2016]. Apoyar la conservación de manglares y estuarios —mediante la participación voluntaria en la restauración de hábitats locales o la participación informada en la política de gestión costera— contribuye a proteger los hábitats de cría de los que dependen los juveniles [Carlson et al. 2022]. Difundir información precisa sobre los peces sierra también genera la conciencia pública que sostiene la conservación a largo plazo.
Referencias
[Brame et al. 2019] Brame, A.B., Wiley, T.R., Carlson, J.K., Fordham, S.V., Grubbs, R.D., Osborne, J., Scharer, R.M., Bethea, D.M. & Poulakis, G.R. (2019). Biology, ecology, and status of the smalltooth sawfish Pristis pectinata in the USA. Endangered Species Research, 39, 9–23. https://doi.org/10.3354/esr00952
[Carlson et al. 2022] Carlson, J., Brusher, J., Charvet, P., Dulvy, N.K., Espinoza, M., Fordham, S., Grubbs, D., Pollom, R. & Simpfendorfer, C. (2022). Pristis pectinata. The IUCN Red List of Threatened Species 2022: e.T18175A249881355. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2022-2.RLTS.T18175A249881355.en
[Dulvy et al. 2016] Dulvy, N.K., Davidson, L.N.K., Kyne, P.M., Simpfendorfer, C.A., Harrison, L.R., Carlson, J.K. & Fordham, S.V. (2016). Ghosts of the coast: global extinction risk and conservation of sawfishes. Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, 26(1), 134–153. https://doi.org/10.1002/aqc.2525
[Hancock et al. 2019] Hancock, T.L., Poulakis, G.R., Scharer, R.M., Tolley, S.G. & Urakawa, H. (2019). High-resolution molecular identification of smalltooth sawfish prey. Scientific Reports, 9, 18307. https://doi.org/10.1038/s41598-019-53931-7
[NOAA Fisheries 2009] National Marine Fisheries Service (2009). Recovery Plan for Smalltooth Sawfish (Pristis pectinata). NOAA Fisheries, Silver Spring, MD. https://www.fisheries.noaa.gov/resource/document/recovery-plan-smalltooth-sawfish-pristis-pectinata
[Poulakis et al. 2017] Poulakis, G.R., Urakawa, H., Stevens, P.W., DeAngelo, J.A., Timmers, A.A., Grubbs, R.D., Fisk, A.T. & Olin, J.A. (2017). Sympatric elasmobranchs and fecal samples provide insight into the trophic ecology of the smalltooth sawfish. Endangered Species Research, 32, 491–506. https://doi.org/10.3354/esr00824
[Sutton et al. 2025] Sutton, T.M. and colleagues (2025). Long-term random sampling confirms high-use areas and indicates declining abundance of juvenile smalltooth sawfish (Pristis pectinata) in Charlotte Harbor, Florida. Scientific Reports, 15. https://doi.org/10.1038/s41598-025-14430-0
