Macaroni Penguin (Eudyptes chrysolophus)
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UICN · Vulnerable

Macaroni Penguin

Eudyptes chrysolophus

Foto: Godot13 / CC BY-SA 4.0

El pingüino macaroni es el pingüino más abundante del mundo y el mayor consumidor aviar de presas marinas del planeta, con una ingesta estimada de 9,2 millones de toneladas anuales de kril antártico, peces y calamares [Brooke 2004; Trathan et al. 2015]. Sin embargo, a pesar de contar con decenas de millones de parejas reproductoras, la especie se encuentra en marcado declive y figura como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de la UICN [BirdLife International 2020]. Reconocible al instante por el llamativo penacho de plumas naranja-amarillas que se arquea hacia atrás desde una zona desnuda sobre cada ojo, este pingüino crestado cría en remotas islas subantárticas que rodean el Océano Austral. El monitoreo a largo plazo ha documentado pérdidas de aproximadamente el 50% en colonias importantes como las de Georgia del Sur desde la década de 1970, lo que convierte al pingüino macaroni en un indicador de los cambios que se producen en uno de los ecosistemas marinos más productivos y a la vez más rápidamente calentados del planeta [Crawford et al. 2009].


Biología e identificación

Eudyptes chrysolophus (Brandt, 1837) es una de las siete especies del género de pingüinos crestados Eudyptes, familia Spheniscidae [Brandt 1837; Brooke 2004]. Los adultos miden unos 70 cm de altura y pesan en promedio aproximadamente 5,5 kg, con una masa corporal que varía estacionalmente entre unos 3,2 kg tras la muda en ayunas y 6,4 kg antes de la cría [Williams 1995]. Los sexos son similares, aunque los machos son más grandes y tienen picos más robustos. El rasgo diagnóstico es un penacho de plumas dorado-anaranjadas que se unen en la frente y se extienden hacia atrás sobre la coronilla — el rasgo que inspiró el nombre común, en alusión a los dandis "macaroni" de vestimenta extravagante de la Inglaterra del siglo XVIII [Williams 1995].

La dieta está abrumadoramente dominada por el kril antártico (Euphausia superba y eufáusidos relacionados), complementada con peces pequeños y cefalópodos, con proporciones que varían según la disponibilidad local de presas [Deagle et al. 2007]. Las aves en alimentación realizan inmersiones repetidas para capturar enjambres de kril, y el enorme consumo agregado de la especie la sitúa en el centro de las redes tróficas del Océano Austral [Brooke 2004].

Los pingüinos macaroni son coloniales y monógamos, con parejas que regresan al mismo sitio de nidificación cada primavera austral [Williams 1995]. Presentan reducción de nidada obligada: la hembra pone dos huevos, pero el primero (de menor tamaño) se pierde casi siempre, y por lo general solo se cría el polluelo del segundo huevo, de mayor tamaño [Williams 1995]. Los adultos reproductores son muy sincrónicos y abandonan las colonias tras el período de crianza y la muda para pasar el invierno austral dispersos en el océano abierto [Ratcliffe & Trathan 2012].


Hábitat y distribución

El pingüino macaroni tiene una distribución circumpolar subantártica y periантártica, con reproducción en islas dispersas a lo largo de los océanos Atlántico Sur e Índico meridional, y de forma muy localizada en el extremo norte de la Península Antártica [BirdLife International 2020]. Los principales sitios reproductores incluyen Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, las Islas Malvinas, las Islas Orcadas del Sur y Shetland del Sur, la Isla Bouvet, las Islas del Príncipe Eduardo (incluida la Isla Marion), las Islas Crozet, las Islas Kerguelen y las Islas Heard y McDonald; un pequeño número también cría en el sur de Chile [BirdLife International 2020; Crawford et al. 2009].

Las colonias se establecen típicamente en laderas rocosas, cabos y terrenos cubiertos de macollas por encima de la línea de costa, donde los adultos anidan en densas agrupaciones que pueden alcanzar cientos de miles de parejas en los sitios más grandes [Williams 1995]. Fuera de la temporada reproductora, la especie es completamente pelágica y se desplaza ampliamente por aguas antárticas y subantárticas, aprovechando las zonas frontales donde se concentra el kril [Ratcliffe & Trathan 2012].

La distribución se ha contraído en los márgenes durante las últimas décadas. La especie desapareció como reproductora en Isla Recalada, en el sur de Chile, y varias colonias monitoreadas han disminuido considerablemente [BirdLife International 2020]. En Georgia del Sur — históricamente uno de los bastiones globales — los censos cayeron aproximadamente a la mitad entre mediados de la década de 1970 y mediados de la de 1990, mientras que en la Isla Marion del grupo de las Islas del Príncipe Eduardo la población reproductora disminuyó en torno al 38% a lo largo de tres generaciones [Crawford et al. 2009; BirdLife International 2020].


Estado de conservación

El pingüino macaroni figura como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, evaluado en 2020 bajo criterios que reflejan una reducción poblacional rápida a lo largo de tres generaciones (aproximadamente 37 años) [BirdLife International 2020]. La población reproductora total se estima en alrededor de 6,3 millones de parejas, lo que equivale a un número muy elevado pero decreciente de individuos maduros, y la tendencia poblacional global se clasifica como decreciente [BirdLife International 2020]. A pesar de esta abundancia, la tasa sostenida de declive en las colonias monitoreadas es la base de la clasificación como Vulnerable, y no el tamaño absoluto de la población [BirdLife International 2020].

Como especie de pingüino, Eudyptes chrysolophus goza de protección en virtud de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), bajo la cual se trata como taxón del Apéndice II de CITES, regulando el comercio internacional de la especie y sus partes [CITES 2023]. Las evaluaciones regionales reflejan el panorama global: en las Islas del Príncipe Eduardo, las autoridades nacionales de Sudáfrica registran un declive continuo, con la Isla Marion pasando de una estimación de 433.723 parejas en 1994/95 a 313.217 parejas en 2021/22 [BirdLife South Africa 2025]. Dado que la reproducción se concentra en un número relativamente pequeño de grupos de islas, el destino de la especie está estrechamente vinculado a las condiciones del Océano Austral y a la gestión de los ecosistemas basados en el kril de los que depende [Trathan et al. 2015].


Amenazas

Los pingüinos macaroni se enfrentan a un conjunto de presiones que interactúan entre sí, la mayoría de las cuales actúan en el mar [Trathan et al. 2015; BirdLife International 2020]:

  • Cambios inducidos por el clima en las presas: El calentamiento de las aguas superficiales y la alteración de la dinámica del hielo marino modifican la abundancia y distribución del kril antártico, el pilar alimenticio de la especie; la reducción de la disponibilidad de presas disminuye el éxito reproductivo y la supervivencia de los adultos [Trathan et al. 2015; Deagle et al. 2007].
  • Competencia con las pesquerías comerciales de kril: La extracción industrial de Euphausia superba en el Océano Austral puede reducir las presas accesibles a los pingüinos en alimentación, en particular cuando la pesca se superpone con las colonias durante la temporada reproductora [Trathan et al. 2015].
  • Contaminación marina y derrames de petróleo: La contaminación por hidrocarburos y otros contaminantes marinos degradan el impermeabilizado del plumaje y pueden causar mortalidad directa entre las aves marinas que pasan la mayor parte del año en el mar [Trathan et al. 2015].
  • Depredadores introducidos y perturbaciones en las colonias: En algunas islas, los mamíferos no nativos y la perturbación humana afectan a los huevos, los polluelos y los adultos que anidan [BirdLife International 2020].
  • Presión de depredación natural: Los huevos y polluelos son capturados por págalos y petreles gigantes, mientras que en el mar los adultos son vulnerables a los lobos de mar y otros depredadores marinos — una presión basal que se suma a los factores de estrés antropogénicos [Horswill et al. 2014].

El efecto acumulativo de estos mecanismos, que actúan sobre una especie con una producción reproductiva naturalmente baja debido a la reducción de nidada, impulsa los declives sostenidos documentados en toda el área de reproducción [BirdLife International 2020].


Qué se está haciendo

Una parte sustancial del rango del pingüino macaroni se encuentra dentro de marcos diseñados para proteger los ecosistemas del Océano Austral. La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) regula la pesquería de kril antártico mediante límites de captura de precaución destinados a dejar suficientes presas para los depredadores dependientes, como los pingüinos, y ha establecido áreas marinas protegidas en la región [CCAMLR 2023]. El Sistema del Tratado Antártico en su conjunto proporciona protección ambiental a los sitios de reproducción al sur de los 60°S [Trathan et al. 2015].

Varias islas reproductoras clave cuentan con protección formal. Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur se gestionan como área marina protegida, y las Islas del Príncipe Eduardo de Sudáfrica — incluida la Isla Marion — son una Reserva Natural Especial designada con un área marina protegida circundante, donde el monitoreo a largo plazo de las aves marinas sustenta las decisiones de gestión [BirdLife South Africa 2025]. La coordinación internacional se lleva a cabo a través del Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles y redes aliadas de investigación de aves marinas, mientras que el Apéndice II de CITES establece un control sobre el comercio internacional [CITES 2023].

Estudios demográficos a largo plazo en sitios como Georgia del Sur, dirigidos por el Servicio Antártico Británico y sus socios, realizan el seguimiento de la supervivencia, el éxito reproductivo y el comportamiento de forrajeo para identificar los factores que impulsan el declive e informar la gestión pesquera basada en el ecosistema [Horswill et al. 2014; Ratcliffe & Trathan 2012]. Estos programas de monitoreo alimentan directamente las reevaluaciones de la UICN y la gestión de la pesquería de kril por parte de la CCRVMA [BirdLife International 2020].


Cómo pueden ayudar los lectores

Dado que el pingüino macaroni cría únicamente en islas remotas, las contribuciones públicas más útiles son de carácter informativo y orientadas a las políticas, en lugar de prácticas. Los observadores de aves y viajeros pueden enviar observaciones de pingüinos a plataformas de ciencia ciudadana como eBird, que agregan datos de distribución utilizados por investigadores y organismos de conservación [Sullivan et al. 2009]. Apoyar y defender los límites de captura basados en la ciencia establecidos por la CCRVMA para la pesquería de kril antártico contribuye a mantener las presas disponibles para los pingüinos y otros depredadores dependientes del kril [CCAMLR 2023].

Los consumidores pueden priorizar productos del mar certificados según estándares creíbles de sostenibilidad y mantenerse informados sobre la procedencia de los productos derivados del kril (como algunos suplementos de omega-3 y piensos de acuicultura) [Trathan et al. 2015]. De manera más amplia, apoyar las medidas que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero aborda los cambios impulsados por el clima en el kril que están en la raíz del declive de la especie [Trathan et al. 2015]. Leer y compartir evaluaciones revisadas por pares — comenzando por la ficha de la Lista Roja de la UICN — es una forma sencilla de fundamentar las conversaciones sobre la fauna del Océano Austral en información precisa y actualizada [BirdLife International 2020].


Referencias

[BirdLife International 2020]     BirdLife International (2020). Eudyptes chrysolophus. The IUCN Red List of Threatened     Species 2020: e.T22697793. BirdLife Datazone species factsheet.     https://datazone.birdlife.org/species/factsheet/macaroni-penguin-eudyptes-chrysolophus

[BirdLife South Africa 2025]     BirdLife South Africa (2025). Macaroni Penguin Eudyptes chrysolophus — Regional Red List     account, Prince Edward Islands.     https://www.birdlife.org.za/red-list/macaroni-penguin/

[Brandt 1837]     Brandt, J.F. (1837). Original description of Eudyptes chrysolophus. World Register of Marine     Species (WoRMS) taxon record.     https://www.marinespecies.org/aphia.php?p=taxdetails&id=212658

[Brooke 2004]     Brooke, M. de L. (2004). The food consumption of the world's seabirds. Proceedings of the     Royal Society of London B: Biological Sciences, 271(Suppl. 4), S246–S248.     https://doi.org/10.1098/rsbl.2003.0153

[CCAMLR 2023]     Commission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources (2023). Conservation of     Antarctic krill and ecosystem-based fisheries management.     https://www.ccamlr.org/

[CITES 2023]     Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (2023).     Appendices I, II and III.     https://cites.org/eng/app/appendices.php

[Crawford et al. 2009]     Crawford, R.J.M., Whittington, P.A., Upfold, L., Ryan, P.G., Petersen, S.L., Dyer, B.M. &     Cooper, J. (2009). Recent trends in numbers of four species of penguins at the Prince Edward     Islands. African Journal of Marine Science, 31(3), 419–426.     https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.2989/00577610909350081

[Deagle et al. 2007]     Deagle, B.E., Gales, N.J., Evans, K., Jarman, S.N., Robinson, S., Trebilco, R. & Hindell, M.A.     (2007). Studying seabird diet through genetic analysis of faeces: a case study on macaroni     penguins (Eudyptes chrysolophus). PLoS ONE, 2(9), e831.     https://doi.org/10.1371/journal.pone.0000831

[Horswill et al. 2014]     Horswill, C., Matthiopoulos, J., Green, J.A., Meredith, M.P., Forcada, J., Peat, H.,     Preston, M., Trathan, P.N. & Ratcliffe, N. (2014). Survival in macaroni penguins and the     relative importance of different drivers: individual traits, predation pressure and     environmental variability. Journal of Animal Ecology, 83(5), 1057–1067.     https://doi.org/10.1111/1365-2656.12229

[Ratcliffe & Trathan 2012]     Ratcliffe, N. & Trathan, P. (2012). A review of the diet and at-sea distribution of penguins     breeding within the CAMLR Convention Area. CCAMLR Science, 19, 75–114.     https://www.ccamlr.org/en/system/files/science_journal_papers/04ratcliffe-trathan.pdf

[Sullivan et al. 2009]     Sullivan, B.L., Wood, C.L., Iliff, M.J., Bonney, R.E., Fink, D. & Kelling, S. (2009). eBird:     a citizen-based bird observation network in the biological sciences. Biological     Conservation, 142(10), 2282–2292.     https://doi.org/10.1016/j.biocon.2009.05.006

[Trathan et al. 2015]     Trathan, P.N., García-Borboroglu, P., Boersma, D., Bost, C.-A., Crawford, R.J.M.,     Crossin, G.T., Cuthbert, R.J., Dann, P., Davis, L.S., De La Puente, S., Ellenberg, U.,     Lynch, H.J., Mattern, T., Pütz, K., Seddon, P.J., Trivelpiece, W. & Wienecke, B. (2015).     Pollution, habitat loss, fishing, and climate change as critical threats to penguins.     Conservation Biology, 29(1), 31–41.     https://doi.org/10.1111/cobi.12349

[Williams 1995]     Williams, T.D. (1995). The Penguins: Spheniscidae. Bird Families of the World. Oxford     University Press, Oxford.     https://global.oup.com/academic/product/the-penguins-9780198540762

La información presentada es editorial; las citas enlazan a la fuente original. El contenido educativo de NRWL no constituye asesoramiento médico ni legal. Si usted es un investigador con credenciales verificadas y necesita datos de localización precisa de una especie sensible, contacte directamente al Comité Científico de NRWL.

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